Recuperar la dignidad del campo mexicano significa hacer justicia a millones de familias que durante décadas sostuvieron la alimentación del país en condiciones de abandono, afirmó Carlos Augusto Pérez Hernández.
Señaló que hoy México vive una nueva etapa en la que las y los productores son reconocidos como protagonistas del desarrollo nacional, gracias a políticas públicas que impulsan apoyos directos, programas de fertilizantes y estrategias orientadas a fortalecer la producción alimentaria.
«Detrás de cada cosecha hay historias de esfuerzo, sacrificio y amor por la tierra. No podemos construir un país con bienestar si quienes producen nuestros alimentos siguen enfrentando desigualdad y falta de oportunidades. El campo merece respeto, inversión y reconocimiento», expresó.
Carlos Augusto destacó que Tlaxcala posee una profunda vocación agrícola y que respaldar a los pequeños productores no sólo fortalece la economía rural, sino que también representa una apuesta por la seguridad alimentaria, el arraigo comunitario y la preservación de tradiciones que forman parte de la identidad del estado.
Indicó que invertir en el campo significa generar empleos, abrir oportunidades para las nuevas generaciones y evitar que miles de jóvenes tengan que abandonar sus comunidades por falta de alternativas de desarrollo.
«El futuro de México también se cultiva en la tierra. Cuando apoyamos a quienes siembran y producen, fortalecemos la economía local, protegemos nuestras raíces y construimos un país más justo para todas y todos», puntualizó.
Finalmente, reiteró que consolidar la soberanía alimentaria debe ser una prioridad nacional, porque garantizar alimentos suficientes y accesibles es una condición indispensable para el bienestar, la estabilidad y el desarrollo de México.
