Carlos Augusto Pérez Hernández llama a cerrar filas en torno a la transformación y a los intereses de México
En coincidencia con el llamado de la Presidenta de México, Carlos Augusto Pérez Hernández sostuvo que ningún interés personal, de grupo o de facción puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la nación.
Ante el momento histórico que vive México, señaló que la unidad del movimiento de transformación es una responsabilidad de quienes militan y sirven desde Morena, por lo que hoy no es tiempo de protagonismos ni de intereses personales, sino de cerrar filas, mantener la unidad y defender con firmeza el proyecto de transformación que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
“La lealtad a Morena se demuestra con hechos, con principios y poniendo siempre por delante al pueblo. No podemos permitir que los intereses personales dividan un movimiento que nació para transformar la vida pública de México”, afirmó.
Carlos Augusto Pérez Hernández destacó que México y Tlaxcala requieren servidores públicos honestos, cercanos a la gente, con convicciones firmes y resultados comprobables, porque una trayectoria no debe medirse únicamente por el número de cargos ocupados, sino por las soluciones, beneficios y resultados entregados a favor del pueblo.
Subrayó que el llamado de la Presidenta es claro: unidad, conciliación y trabajo por México, principios que deben asumirse con responsabilidad y congruencia por quienes forman parte de la Cuarta Transformación.
“Hoy más que nunca debemos estar a la altura de nuestra historia. La transformación no pertenece a una persona ni a un grupo; pertenece al pueblo. Nuestra responsabilidad es defenderla, fortalecerla y seguir trabajando con lealtad a los principios de Morena”, expresó.
Finalmente, Carlos Augusto refrendó su compromiso con Morena y con la transformación de México, haciendo un llamado a privilegiar el diálogo, la unidad y el bienestar colectivo por encima de cualquier aspiración individual.
“Primero el pueblo, primero México y primero la transformación. La unidad no se proclama: se demuestra con hechos, congruencia y trabajo.”
